Oslo mantiene el mismo clima continental húmedo que sus vecinos nórdicos, alcanzando máximas de 20°C en verano y una temperatura media de -7°C durante los meses de invierno. Por ello, debéis tener muy en cuenta la estación del año en que viajáis a la hora de preparar la maleta.

Oslo en invierno

El invierno en Oslo es todo un reto para los visitantes que vienen de países más cálidos como España. La nieve está presente prácticamente todo el invierno en la capital noruega y las horas de luz disminuyen notablemente. Además, los termómetros raramente superan los -7°C.

Pero el frío también tiene sus ventajas. Las probabilidades de ver la aurora boreal en Oslo aumentan de enero a marzo. Además, la capital noruega se convierte en el escenario perfecto para practicar deportes de invierno como esquí, patinaje o trineo.

Oslo en verano

Los veranos son frescos en Oslo, que presenta temperaturas medias de entre 18 y 20°C durante los meses junio, julio y agosto. En estos últimos años, cada vez es más común que la ciudad sufra olas de calor que disparen los termómetros hasta los treinta grados.

El verano es la mejor temporada para disfrutar de los eventos al aire libre que ofrece Oslo. Además, podréis presenciar el sol de medianoche, un fenómeno natural que provoca que la ciudad llegue a tener hasta dieciocho horas de luz al día.

Mejor época para viajar a Oslo

¿Sois más de frío o de calor? ¿Preferís la luz o la oscuridad? Oslo ofrece dos caras completamente diferentes según lo que busquéis. Los meses de junio y julio son la mejor opción para aprovechar las horas de luz de la ciudad.

En cambio, si preferís ver las auroras boreales o practicar deportes de invierno, lo mejor es visitar Oslo de enero a marzo. Como dice el proverbio noruego, “no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada”.